Lunes, 5 de Julio del 2021

Bienestar Psicofísico

Las relaciones personales, el trabajo, el dinero, el tráfico, los exámenes parecen tener un efecto en nuestra salud mental y física. Cada uno de estos factores o una combinación de ellos pueden, en la mayoría de las personas, generar problemas de diversa índole: dolores de cabeza y de espalda, cansancio crónico y otros que se tornan en una espiral; estás cansado, pero tienes que terminar el trabajo, haces más esfuerzo y al final te sientes aún peor, agotado y con más dolor.

El deseo de llegar al fin provoca que no nos demos cuenta de qué está pasando con nosotros mismos al realizar una tarea. Lo más probable es que estés sentado con la cabeza hacia la computadora, apretando el cuello y, por lo tanto, toda la columna, esto también interfiere con la relación de la cabeza y la columna con la pelvis que, en este caso, ya no sostiene al tronco y a la cabeza de manera sana, dicho desequilibrio se compensa con exceso de tensión en algunas partes para sostenerte, lo cual provoca dolor, que a su vez genera estados mentales y emocionales perjudiciales.

Otra forma en que se manifiesta el deseo de llegar al fin, ya sea querer hacer las cosas bien y rápido, solucionar algún problema con alguien, etcétera, es con ansiedad y falta de claridad mental. También aquí se hace un círculo vicioso, mientras menos eficiencia mayor ansiedad y así nos vamos.

Tal vez hayas buscado soluciones para estos problemas por separado, una para los problemas “físicos” y otra para los problemas “mentales”. ¿Qué tal que tus problemas no sean físicos o mentales y emocionales, sino psicofísicos?

La Técnica Alexander trabaja con la persona completa, con el ser psicofísico. Al tomar clases de esta técnica, se reestablece el equilibrio natural del control primario, es decir, de la relación entre el cuello, la cabeza y el resto de la columna, con ello se reestablece el trabajo sano de la estructura músculo-esquelética, también se libera el sistema nervioso. Estos cambios reducen el dolor y propician facilidad y eficiencia de movimiento con lo que te sentirás más pleno en cualquier actividad que realices.

Aunado a lo anterior, poner en práctica los principios de la Técnica Alexander de inhibición y de dar direcciones brindan una ayuda maravillosa para recuperar y mantener el equilibrio mental y emocional. Como he escrito antes, la inhibición es, sencillamente, hacer una pausa, darte un espacio ante cualquier estímulo; con ello puedes retomar tu capacidad de elección y ampliar las posibilidades de respuesta ante la situación, puedes ordenarte de manera distinta, escoger si respondes o no y qué haces en cualquiera de los dos casos… Dar direcciones es darte instrucciones mentales para reestablecer el equilibrio del control primario, para poner atención al contacto de las plantas de los pies con el piso que te sostiene, a la respiración y a tu relación con el espacio que te rodea. Aplicar estos dos principios ayuda a centrarte y te dan claridad mental y serenidad. La práctica constante hace que este estado psicofísico esté más disponible en la vida cotidiana y en situaciones complejas, también, con el tiempo, esto nos permite cambiar los patrones mentales, emocionales y físicos que hemos incorporado, que pueden ser limitantes y que generan malestar, sustituyéndolos por nuevos que generen bienestar emocional y físico, es decir, bienestar psicofísico.

Sé que puede parecer increíble que, con algo, en cierta forma, tan asequible y sencillo, podamos tener acceso a un bienestar psicofísico sostenible, sin embargo, tengo la certeza de que así es porque ha sido mi experiencia de vida con la Técnica Alexander.