Bienestar Psicofísico
Las relaciones personales, el trabajo,
el dinero, el tráfico, los exámenes parecen tener un efecto en nuestra salud
mental y física. Cada uno de estos factores o una combinación de ellos pueden,
en la mayoría de las personas, generar problemas de diversa índole: dolores de
cabeza y de espalda, cansancio crónico y otros que se tornan en una espiral;
estás cansado, pero tienes que terminar el trabajo, haces más esfuerzo y
al final te sientes aún peor, agotado y con más dolor.
El deseo de llegar al fin
provoca que no nos demos cuenta de qué está pasando con nosotros mismos al
realizar una tarea. Lo más probable es que estés sentado con la cabeza hacia la
computadora, apretando el cuello y, por lo tanto, toda la columna, esto también
interfiere con la relación de la cabeza y la columna con la pelvis que, en este
caso, ya no sostiene al tronco y a la cabeza de manera sana, dicho
desequilibrio se compensa con exceso de tensión en algunas partes para
sostenerte, lo cual provoca dolor, que a su vez genera estados mentales y
emocionales perjudiciales.
Otra forma en que se manifiesta el deseo
de llegar al fin, ya sea querer hacer las cosas bien y rápido,
solucionar algún problema con alguien, etcétera, es con ansiedad y falta de
claridad mental. También aquí se hace un círculo vicioso, mientras menos
eficiencia mayor ansiedad y así nos vamos.
Tal vez hayas buscado soluciones para
estos problemas por separado, una para los problemas “físicos” y otra para los
problemas “mentales”. ¿Qué tal que tus problemas no sean físicos o mentales y
emocionales, sino psicofísicos?
La Técnica Alexander trabaja con
la persona completa, con el ser psicofísico. Al tomar clases de esta técnica,
se reestablece el equilibrio natural del control primario, es
decir, de la relación entre el cuello, la cabeza y el resto de la columna, con
ello se reestablece el trabajo sano de la estructura músculo-esquelética,
también se libera el sistema nervioso. Estos cambios reducen el dolor y
propician facilidad y eficiencia de movimiento con lo que te sentirás más pleno
en cualquier actividad que realices.
Aunado a lo anterior, poner en práctica
los principios de la Técnica Alexander de inhibición y de dar
direcciones brindan una ayuda maravillosa para recuperar y mantener el
equilibrio mental y emocional. Como he escrito antes, la inhibición es,
sencillamente, hacer una pausa, darte un espacio ante cualquier estímulo; con
ello puedes retomar tu capacidad de elección y ampliar las posibilidades de
respuesta ante la situación, puedes ordenarte de manera distinta, escoger si
respondes o no y qué haces en cualquiera de los dos casos… Dar direcciones es
darte instrucciones mentales para reestablecer el equilibrio del control
primario, para poner atención al contacto de las plantas de los pies con el
piso que te sostiene, a la respiración y a tu relación con el espacio que te
rodea. Aplicar estos dos principios ayuda a centrarte y te dan claridad mental
y serenidad. La práctica constante hace que este estado psicofísico esté más
disponible en la vida cotidiana y en situaciones complejas, también, con el
tiempo, esto nos permite cambiar los patrones mentales, emocionales y físicos que
hemos incorporado, que pueden ser limitantes y que generan malestar,
sustituyéndolos por nuevos que generen bienestar emocional y físico, es decir, bienestar
psicofísico.
Sé que puede parecer increíble que, con
algo, en cierta forma, tan asequible y sencillo, podamos tener acceso a un
bienestar psicofísico sostenible, sin embargo, tengo la certeza de que así es porque
ha sido mi experiencia de vida con la Técnica Alexander.