¿Cómo te sientes en tu trabajo?
La Técnica Alexander en
el ámbito laboral.
En
la mayoría de las oficinas y centros de trabajo, las condiciones pueden imponer
a las personas grandes demandas de muy diversa índole: por una parte, espacios
reducidos, muebles y herramientas de trabajo que propician hábitos de postura
poco sanos; por otra, horarios de trabajo muy largos, en los cuales la cantidad
de tiempo no es correspondiente con la capacidad de producción, la calidad y la
salud física, emocional y laboral de sus empleados. Además, quizá, una de las
más importantes, la gran presión por cumplir objetivos en lapsos cortos de
tiempo, así como una gran competitividad, es decir, lo que Alexander llamó el deseo
de llegar al fin que genera un gran desequilibrio mental, emocional y
físico en las personas, lo que comúnmente se llama estrés crónico. Todo esto
puede provocar exceso de cansancio mental, emocional y físico (psicofísico), lo
cual genera problemas de salud muy diversos: del sistema músculo-esquelético,
dolores de cabeza, cuello y espalda; gastritis, colitis, úlceras; estrés y
trastornos mentales. Esto lleva a un
ambiente laboral tenso, bajo rendimiento y la pérdida de muchas horas de
trabajo por problemas relacionados con el exceso de tensión en el ámbito
laboral, además de la interferencia en la relación trabajo-familia.
Generalmente,
las personas piensan en los males que los aquejan como físicos o mentales, de
una forma separada. Frederick Matthias Alexander se dio cuenta que esto no es
así, observó la unidad del ser humano y que, en la mayoría de los casos, estos malestares
son psicofísicos (mentales, emocionales y físicos) y se deben de abordar
poniendo atención a la persona de manera integral.
El
exceso de tensión generado por el deseo de llegar al fin y la organización
errónea de la columna vertebral interfieren con lo que Alexander llamó el control
primario, que es una relación dinámica, siempre cambiante entre el
cuello, la cabeza y la espalda, y demostró que la manera en que utilizamos
esta relación determina la coordinación, el equilibrio, la calidad del movimiento,
el funcionamiento del organismo y la salud en general. Esto es debido a que
en este punto converge el sistema
nervioso, es decir, la información del cerebro al cuerpo y viceversa. Al
apretar en el cuello se comprime la columna vertebral y, como dije
anteriormente, el sistema nervioso. Además,
esto interfiere con el equilibrio y el funcionamiento de las estructuras
musculares y óseas, por lo tanto, con la libertad de movimiento, con la
respiración y, en general con un desempeño adecuado.
Los
otros componentes del equilibrio psicofísico, los aspectos mentales y
emocionales, también están afectados por la compresión del cuello, dado que se
desata la reacción conocida como “pelear o huir”, en la cual nos
sentimos amenazados. Vivir continuamente en esta sensación de “amenaza” genera
estrés crónico. Además, está el deseo de llegar al fin que nos impide observar
qué pasa con nosotros al llevar a cabo una tarea determinada. Estos dos
aspectos limitan la capacidad de acción, de pensamiento y de creatividad.
Por
experiencia propia sé que las personas que se encuentran en un ambiente
psicofísico saludable son más productivas, más creativas, más optimistas, están
más abiertas a aprender y a emprender, tienen más y mejores relaciones
interpersonales, están más satisfechas con su vida y con su trabajo, son más
resilientes y tienen mejor salud.
Como
he dicho, es difícil transmitir la sutileza y la amplitud de alcance de la
Técnica Alexander en un escrito, sin embargo, espero que éste transmita algo de
por qué esta técnica ofrece una solución integral. La mejor manera de
corroborarlo es tomando clases con una persona certificada. Mientras llega tu
momento, te invito a probar hacer pausas en tu trabajo, en las cuáles pongas
atención a ti, a tu respiración, al contacto de la planta de tus pies con el
piso, al espacio que te rodea para encontrar cierta relajación psicofísica y
tengas espacio de preguntarte si habrá otras formas de completar la tarea que
tienes ante ti, es decir, modificar la idea que tienes con respecto a llegar
al fin.
¡Suerte!