¿Dolor de cabeza, cuello y espalda?
Frederick
Matthias Alexander descubrió que la relación entre el cuello, la cabeza y la
espalda determina el uso y el funcionamiento mental, emocional y físico de la
persona completa, por eso llamó a esta relación “control primario”. En los niños hasta, aproximadamente, los 4
años podemos observar que la cabeza se sostiene fácil y libremente, con gracia,
libertad y ligereza de movimiento, sin embargo, por imitación, por mal diseño
de los muebles y, sobre todo, por exceso de tensión mental, física y emocional
se va perdiendo este equilibrio natural, sano y eficiente. Esta pérdida del uso
natural del control primario provoca que los músculos estén en un estado de
exceso de tensión, lo cual, a su vez, comprime a la columna y, por ende, al
sistema nervioso, es decir, la información que va del cerebro al resto del
cuerpo y viceversa. Además, el exceso de tensión en el cuello restringe la
circulación y la oxigenación del cerebro. Todo esto puede provocar dolores de
cabeza, de cuello y de espalda, salvo que tengas otra condición médica o hayas
sufrido algún accidente.
Como
he escrito anteriormente, en cuanto al aspecto estructural, si tienes mala
postura tu cabeza está desplazada hacia delante, la carga sobre la columna
vertebral se va aumentando en relación a ese desplazamiento haciendo que los
músculos del cuello, los hombros y la espalda tengan que hacer un trabajo
excesivo, generando un
desequilibrio en el sistema músculo-esquelético lo cual provoca diversos
dolores y padecimientos.
Por
otra parte, puede ser que percibas que las presiones de trabajo y las demandas
familiares y sociales son muy altas y que esto te haga sentir estresado. Esto
también provoca exceso de tensión muscular y desequilibrio en el control primario.
A
través del principio de inhibición que en la Técnica Alexander significa
detener la respuesta automática ante cualquier estímulo para brindarse a sí
mismo la capacidad de elegir desde si se quiere o no responder a ese estímulo
y, en ambos casos, cómo se quiere hacer. Practicar la inhibición sólo requiere
hacer una pausa ante el estímulo, pensar en detener la respuesta habitual,
crear un espacio para escoger como se quiere responder. Con ello podemos
valorar la situación, establecer prioridades para organizarnos, lo cual nos
dará mayor claridad mental y eficiencia y nos ayudará a ir liberando la
sensación de estrés. Sé que hay situaciones que no podemos cambiar, pero si
podemos modificar la forma en que respondemos a ellas para nuestro bienestar
psicofísico.
La
posición semi-supina, reposo activo, consciente y constructivo ayuda a
liberar el exceso de tensión física, mental y emocional. Esto se hace acostado
en el piso con la cabeza sobre en un libro de pasta suave; al estar
completamente sostenidos por el suelo n los músculos se liberan del exceso de
tensión, lo que, a su vez, permite a la columna recuperar el alargamiento,
quitando la compresión a los discos y al sistema nervioso y permite mayor
irrigación sanguínea y oxigenación al cerebro. Todo esto genera una sensación
de ligereza, claridad mental y mayor serenidad. La práctica regular de este
procedimiento ayuda a restablecer y a aprender a mantener el equilibrio
psicofísico en la vida cotidiana.
Así
que con inhibición y con el reposo activo podemos encontrar una alternativa
sana, sin efectos dañinos y, lo más importante, de largo plazo para
solucionar algunos malestares, cansancio y dolores crónicos para acercarnos a
una mayor sensación de plenitud.