Lunes, 19 de Julio del 2021

¡La vida es más bonita con Técnica Alexander!

¡Verdaderamente!

Desde luego, como ya he escrito, el control primario, la relación entre el cuello, la cabeza y la espalda determina el uso y el funcionamiento mental, emocional y físico de la persona completa; en la infancia temprana (salvo que haya alguna condición médica) todos teníamos un equilibrio sano de esta relación, sin embargo, por imitación, por mal diseño de los muebles y, sobre todo, por exceso de tensión mental, física y emocional se va perdiendo este equilibrio natural, sano y eficiente. Al reestablecerlo, que es uno de los ejes de la enseñanza de la Técnica Alexander, se libera la columna vertebral, el sistema nervioso, hay mayor oxigenación al cerebro, todo lo cual mejora la coordinación, ayuda a recuperar la gracia y facilidad de movimiento. Todo esto ayuda a tener mayor eficiencia y sentirte más a gusto en cualquier actividad que realices y es fantástico.

Sin embargo, lo más valioso, desde mi experiencia, es la posibilidad de apropiarnos de nuestra capacidad de elección poniendo en práctica el principio de inhibición que, para decirlo de una manera sencilla, es hacer una pausa antes de reaccionar de la manera habitual. Esto aplica para actividades sencillas cotidianas y para situaciones mentales y emocionales más complejas. Los hábitos pueden ser buenos y en algunos casos nos permiten funcionar rápidamente de manera automática, sin embargo, estas respuestas son inconscientes, estereotipadas y limitadas. Esta pausa nos permite, tanto en actividades cotidianas como en situaciones mentales y emocionales complicadas, preguntarnos si queremos o no responder a un estímulo determinado, si verdaderamente deseamos responder de la forma habitual, si los patrones mentales y emocionales que hemos aprehendido siguen siendo válidos para mí en este momento, si mi respuesta automática es la más eficiente y sana, para mí y para mi interacción con los demás, etcétera. Una vez más, lo tengo completamente comprobado en las situaciones más complejas de mi vida.

En resumen, la práctica de la Técnica Alexander nos permite cambiar hábitos mentales y emocionales y, con ello, favorecer que el movimiento sea más sano y eficiente, buscar soluciones creativas y, así, escoger la mejor respuesta, en este momento (esta atención permite que sea más fácil modificarla según las circunstancias), para mi bienestar, el de las personas con las que me relaciono y de mi entorno, de esta suerte, ¡la vida es más bonita con la Técnica Alexander!