¡La vida es más bonita con Técnica Alexander!
¡Verdaderamente!
Desde
luego, como ya he escrito, el control primario, la relación entre
el cuello, la cabeza y la espalda determina el uso y el funcionamiento mental,
emocional y físico de la persona completa; en la infancia temprana (salvo que
haya alguna condición médica) todos teníamos un equilibrio sano de esta
relación, sin embargo, por imitación, por mal diseño de los muebles y, sobre
todo, por exceso de tensión mental, física y emocional se va perdiendo este
equilibrio natural, sano y eficiente. Al reestablecerlo, que es uno de los ejes
de la enseñanza de la Técnica Alexander, se libera la columna vertebral, el
sistema nervioso, hay mayor oxigenación al cerebro, todo lo cual mejora la
coordinación, ayuda a recuperar la gracia y facilidad de movimiento. Todo esto
ayuda a tener mayor eficiencia y sentirte más a gusto en cualquier actividad
que realices y es fantástico.
Sin
embargo, lo más valioso, desde mi experiencia, es la posibilidad de apropiarnos
de nuestra capacidad de elección poniendo en práctica el principio de inhibición
que, para decirlo de una manera sencilla, es hacer una pausa antes de
reaccionar de la manera habitual. Esto aplica para actividades sencillas
cotidianas y para situaciones mentales y emocionales más complejas. Los hábitos
pueden ser buenos y en algunos casos nos permiten funcionar rápidamente de
manera automática, sin embargo, estas respuestas son inconscientes,
estereotipadas y limitadas. Esta pausa nos permite, tanto en actividades
cotidianas como en situaciones mentales y emocionales complicadas, preguntarnos
si queremos o no responder a un estímulo determinado, si verdaderamente deseamos responder de
la forma habitual, si los patrones mentales y emocionales que hemos aprehendido
siguen siendo válidos para mí en este momento, si mi respuesta automática es la
más eficiente y sana, para mí y para mi interacción con los demás, etcétera. Una
vez más, lo tengo completamente comprobado en las situaciones más complejas de
mi vida.
En
resumen, la práctica de la Técnica Alexander nos permite cambiar hábitos
mentales y emocionales y, con ello, favorecer que el movimiento sea más sano y
eficiente, buscar soluciones creativas y, así, escoger la mejor respuesta, en
este momento (esta atención permite que sea más fácil modificarla según las
circunstancias), para mi bienestar, el de las personas con las que me relaciono
y de mi entorno, de esta suerte, ¡la vida es más bonita con la Técnica
Alexander!