Trabajar en mi mismo
Como
dije en el blog del 1º de noviembre, la Técnica Alexander es un sistema de
reeducación porque la persona que la aprende es activa, se hace responsable de
su desarrollo y de su aprendizaje, tanto en las sesiones como en el tiempo
entre ellas.
En
las clases se observan los patrones psicofísicos del estudiante que pueden
estar causando dolores o limitando su desempeño en cualquier actividad, con
base en esto, la profesora le muestra maneras más sanas y eficientes de llevar
a cabo las actividades y la forma de seguir trabajando en sí mismo.
Lo
primero para trabajar en ti, es observar y cuestionarte tus hábitos
psicofísicos, preguntarte de una manera fresca y honesta si la forma en que
respondes a los estímulos, tanto internos, como externos, es la más sana y
eficiente, si es la que quieres en este momento o sólo respondes así por
costumbre o porque así te enseñaron, etcétera. Esto te da la oportunidad
de escoger más conscientemente, en cada momento, cómo quieres actuar, incluso
puedes decidir que, en esta ocasión, vas a seguir con tu hábito. Cuando eres
conscientes de un hábito, disminuyes su poder sobre ti.
Después
o además (porque lo ideal es hacer ambas cosas al mismo tiempo y
constantemente), darnos instrucciones mentales para permitir que el
cuello y los hombros estén libres, que la columna mantenga su integridad; estar
atentos al contacto de la planta de los pies con el piso y los glúteos con la
silla (si estás sentada(o)). Estar consciente de tu respiración, del
espacio alrededor de ti, arriba, abajo, a los lados, así como, de los sonidos
que llegan a ti. Sin forzarlo, solamente pensar en todo ello suave y
frecuentemente, así aprendemos a poner atención a uno mismo, a cómo nos
sentimos, qué está pasando con nosotros cuando respondemos a un estímulo o
llevamos a cabo una acción, para elegir más conscientemente nuestro actuar,
para nuestro bienestar. Así se completa el círculo de observación-darte
instrucciones-elección… Las actividades se vuelven más interesantes y las
podemos realizar de una manera más creativa.
Puede
tomar algún tiempo, pero con la práctica podemos mejorar nuestra coordinación
general y libertad de movimiento, disminuir o eliminar el dolor y recuperar la
claridad en nuestro pensamiento.
¡Te
invito a intentarlo!